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lunes, 3 de diciembre de 2018

Corona de Adviento


Corona de Adviento

La corona o guirnalda de Adviento es el primer anuncio de Navidad. 

La palabra ADVIENTO procede del latín y quiere decir VENIDA. Es el tiempo en que los cristianos nos preparamos para la venida de Jesucristo. El tiempo de adviento abarca cuatro semanas antes de Navidad.

Origen: La corona de adviento encuentra sus raíces en las costumbres pre-cristianas de los germanos (Alemania).

Nueva realidad: Los cristianos supieron apreciar la enseñanza de Jesús: Juan 8, 12: «Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida». La luz que prendemos nos recuerda a Cristo que vence la oscuridad. Nosotros, unidos a Jesús, también somos luz: Mateo 5, 14 «Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte.”

En el siglo XVI católicos y protestantes alemanes utilizaban este símbolo para celebrar el adviento: Aquellas costumbres primitivas contenían una semilla de verdad que ahora podía expresar la verdad suprema: Jesús es la luz que ha venido, que está con nosotros y que vendrá con gloria. Las velas anticipan la venida de la luz en la Navidad: Jesucristo.

La corona de adviento se hace con follaje verde sobre el que se insertan cuatro velas. Tres velas son color violeta, una es rosa. El primer domingo de adviento encendemos la primera vela y cada domingo de adviento encendemos una vela más hasta llegar a la Navidad. La vela rosa corresponde al tercer domingo y representa el gozo.

Mientras se encienden las velas se hace una oración, utilizando algún pasaje de la Biblia y se entonan cantos. Esto lo hacemos en las misas de adviento y también es recomendable hacerlo en casa, por ejemplo antes o después de la cena. Si no hay velas de esos colores se puede hacer la corona ya que lo más importante es el significado: la luz que aumenta con la proximidad del nacimiento de Jesús quien es la Luz del Mundo.

La corona se puede llevar a la iglesia para ser bendecida por el sacerdote.

La corona de adviento encierra varios simbolismos:

La forma circular: El círculo no tiene principio ni fin. Es señal del amor de Dios que es eterno, sin principio y sin fin, y también de nuestro amor a Dios y al prójimo que nunca debe terminar.

Las ramas verdes: Verde es el color de esperanza y vida. Dios quiere que esperemos su gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras vidas. El anhelo más importante en nuestras vidas debe ser llegar a una unión más estrecha con Dios, nuestro Padre.

Las cuatro velas: Nos hacen pensar en la obscuridad provocada por el pecado que ciega al hombre y lo aleja de Dios. Después de la primera caída del hombre, Dios fue dando poco a poco una esperanza de salvación que iluminó todo el universo como las velas la corona.

Así como las tinieblas se disipan con cada vela que encendemos, los siglos se fueron iluminando con la cada vez más cercana llegada de Cristo a nuestro mundo. Son cuatro velas las que se ponen en la corona y se prenden de una en una, durante los cuatro domingos de adviento al hacer la oración en familia, o en la iglesia.

La Corona de Adviento tiene tres velas moradas y una rosada que se enciende el tercer domingo de Adviento.

Una de las velas es rosada: 
El color morado representa el espíritu de vigilia, penitencia y sacrificio que debemos tener para prepararnos adecuadamente para la llegada de Cristo.  Mientras que la rosada representa el gozo que sentimos ante la cercanía del nacimiento del Señor.
En algunos lugares, todas las velas de la Corona se sustituyen por velas rojas y en la Noche de Navidad, en el centro, se coloca una vela blanca o sirio simbolizando a Cristo como centro de todo cuanto existe.

Las manzanas rojas -opcional- que adornan la corona: Representan los frutos del jardín del Edén con Adán y Eva que trajeron el pecado al mundo pero recibieron también la promesa del Salvador Universal.

El listón rojo: Representa nuestro amor a Dios y el amor de Dios que nos envuelve.

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BENDICIÓN DE LA CORONA DE ADVIENTO

En algunas parroquias o colegios se hace la bendición de las Coronas de Adviento. Si no se puede asistir a estas celebraciones, se puede hacer la bendición en familia con la siguiente oración:

Señor Dios, bendice con tu poder nuestra corona de adviento
para que, al encenderla, despierte en nosotros
el deseo de esperar la venida de Cristo practicando las buenas obras,
y para que así, cuando Él llegue, seamos admitidos al Reino de los Cielos.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Todos: Amén.

La bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre esta Corona y sobre todos los que con ella queremos preparar la venida de Jesús.
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PROPONEMOS ESTE ESQUEMA SENCILLO PARA ORAR AL ENCENDER LA VELA DE ADVIENTO

PRIMER DOMINGO: LLAMADA A LA VIGILANCIA

ENCENDIDO DE LA VELA. Oración.

Guía: Encendemos, Señor, esta luz, como aquel que enciende su lámpara para salir, en la noche, al encuentro del amigo que ya viene. En esta primera semana de Adviento queremos levantarnos para esperarte preparados, para recibirte con alegría. Muchas sombras nos envuelven. Muchos halagos nos adormecen.

Queremos estar despiertos y vigilantes, porque tú traes la luz más clara, la paz más profunda y la alegría más verdadera. ¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven, Señor Jesús!

SEGUNDO DOMINGO

ENCENDIDO DE LA VELA. Oración.

Guía: Los profetas mantenían encendida la esperanza de Israel. Nosotros, como un símbolo, encendemos estas dos velas. El viejo tronco está rebrotando, se estremece porque Dios se ha sembrado en nuestra carne…

Que cada uno de nosotros, Señor, te abra su vida para que brotes, para que florezcas, para que nazcas y mantengas en nuestro corazón encendida la esperanza. ¡Ven pronto, Señor! ¡Ven, Salvador!

TERCER DOMINGO

ENCENDIDO DE LA VELA. Oración.

Guía: En las tinieblas se encendió una luz, en el desierto clamó una voz. Se anuncia la buena noticia: ¡El Señor va a llegar! ¡Preparen sus caminos, porque ya se acerca! Adornen su alma como una novia se engalana el día de su boda. ¡Ya llega el mensajero! Juan Bautista no es la luz, sino el que nos anuncia la luz.

Cuando encendemos estas tres velas cada uno de nosotros quiere ser antorcha tuya, Señor, en el mundo para que tú brilles y calientes. ¡Ven, Señor, a salvarnos, envuélvenos en tu luz, caliéntanos en tu amor!

CUARTO DOMINGO

SE ENCIENDEN LAS CUATRO VELAS

Humildad y gloria
El Nacimiento de Jesús

Guía: Lectura del Evangelio según San Lucas (2, 6-7)

“Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron
los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito,
lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.”

“Palabra de Dios”

Todos: “Te alabamos Señor”.

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Fuente: Blog Padre Ismael Ojeda (Sacerdote Agustino Recoleto).
Publicado por 03.12.2018: O.Revette 
Pastoral de Comunicación y Medios SanCarlosBorromeo
Caricuao Caracas Venezuela





San Carlos Borromeo Sobre el Tiempo de Adviento



SOBRE EL TIEMPO DE ADVIENTO

De las cartas pastorales de San Carlos Borromeo, obispo

Ha llegado, amadísimos hermanos, aquel tiempo tan importante y solemne, que, como dice el Espíritu Santo, es tiempo favorable, día de la salvación, de la paz y de la reconciliación; el tiempo que tan ardientemente desearon los patriarcas y profetas y que fue objeto de tantos suspiros y anhelos; el tiempo que Simeón vio lleno de alegría, que la Iglesia celebra solemnemente y que también nosotros debemos vivir en todo momento con fervor, alabando y dando gracias al Padre eterno por la misericordia que en este misterio nos ha manifestado.

El Padre, por su inmenso amor hacia nosotros, pecadores, nos envió a su Hijo único, para librarnos de la tiranía y del poder del demonio, invitarnos al cielo e introducirnos en lo más profundo de los misterios de su reino, manifestarnos la verdad, enseñarnos la honestidad de costumbres, comunicarnos el germen de las virtudes, enriquecernos con los tesoros de su gracia y hacernos sus hijos adoptivos y herederos de la vida eterna.

La Iglesia celebra cada año el misterio de este amor tan grande hacia nosotros, exhortándonos a tenerlo siempre presente. A la vez nos enseña que la venida de Cristo no sólo aprovechó a los que vivían en el tiempo del Salvador, sino que su eficacia continúa, y aún hoy se nos comunica si queremos recibir, mediante la fe y los sacramentos, la gracia que él nos prometió, y si ordenamos nuestra conducta conforme a sus mandamientos.

La Iglesia desea vivamente hacernos comprender que así como Cristo vino una vez al mundo en la carne, de la misma manera está dispuesto a volver en cualquier momento, para habitar espiritualmente en nuestra alma con la abundancia de sus gracias, si nosotros, por nuestra parte, quitamos todo obstáculo.

Por eso, durante este tiempo, la Iglesia, como madre amantísima y celosísima de nuestra salvación, nos enseña, a través de himnos, cánticos y otras palabras del Espíritu Santo y de diversos ritos, a recibir convenientemente y con un corazón agradecido este beneficio tan grande, a enriquecernos con su fruto y a preparar nuestra alma para la venida de nuestro Señor Jesucristo con tanta solicitud como si hubiera él de venir nuevamente al mundo.

No de otra manera nos lo enseñaron con sus palabras y ejemplos los patriarcas del antiguo Testamento para que en ello los imitáramos.

Fuente: Blog Padre Ismael Ojeda 03-12-2018 (Sacerdote Agustino Recoleto)
Foto Cortesía Blog Caricuao Foto Historia
Publicado por 03.12.2018: O.Revette 
Pastoral de Comunicación y Medios SanCarlosBorromeo
Caricuao Caracas Venezuela

Estas son las tres dimensiones del Adviento, según el Papa Francisco


Pasado, futuro y presente son las tres dimensiones del tiempo de Adviento, según explicó el Papa Francisco en la Misa celebrada este lunes 3 de diciembre 2018 en la Casa Santa Marta.
Según señaló, el orden de estas tres dimensiones no es casual, sino que tiene una justificación evangélica. Así se puede contemplar en el Evangelio del día, de San Mateo, en el que un centurión romano se acerca a Jesús en Cafarnaúm para pedirle que cure a su siervo, que padecía una parálisis.
Ante la voluntad de Jesús de acudir a su casa para ver a su criado, el centurión le detiene diciéndole que no es digno de recibirle en su casa, y con solo una palabra podrá curarle. Sin embargo, el Papa explicó que Jesús, con su venida, “purifica el espíritu”.
Es de esa purificación de donde surgen las tres dimensiones del Adviento. La primera, el pasado, “la purificación de la memoria”. Recordar que “ha nacido el Señor, el Redentor que vino para salvarnos”.
En este sentido, advirtió del peligro de “mundanizar la Navidad”. “Sí, tenemos la fiesta…”, y está el peligro de que “la fiesta impida la contemplación del Nacimiento y se convierta en una fiesta mundana” en vez de “una fiesta de familia con Jesús en el centro”.
La gente entonces se pierde “en las compras, los regalos, esto, lo otros…, y el Señor se queda ahí, olvidado”. Por eso, este período de Adviento es necesario “para purificar la memoria de aquel tiempo pasado, de aquella dimensión”.
Futuro, la segunda dimensión, la esperanza, “la purificación de la esperanza”, el prepararse “para el encuentro definitivo con el Señor”.
“Porque el Señor regresará. Y volverá a preguntarnos: ‘¿Cómo ha ido tu vida?’. Será un encuentro personal, un encuentro personal con el Señor. Hoy lo tenemos en la Eucaristía y no podemos tener un encuentro así, personal, como en la Navidad de hace 2000 años: tenemos la memoria de aquello. Pero cuando Él regrese, tendremos ese encuentro personal”. Por lo tanto: “Hay que purificar la esperanza”.
Por último, el Pontífice exhortó a cultivar la dimensión cotidiana de la fe, la fe en el día a día, eclipsada por las muchas preocupaciones de la vida sin recordar que Dios es “el Dios de las sorpresas”.
Esa tercera dimensión del Adviento, la dimensión del presente, “es la del día a día”. Consiste en “purificar la vigilancia. Vigilancia y oración son dos palabras para el Adviento, porque el Señor vino en la historia a Belén, y vendrá, en el fin del mundo y en el fin de la vida de cada uno de nosotros”.
No obstante, finalizó el Papa, el Señor “también viene cada día, en cada momento, a nuestros corazones, por medio de la inspiración del Espíritu Santo”.
Fuente: AciPrensa 03-12-2018
Publicado por 03.12.2018: O.Revette (Pastoral de Comunicación y Medios SanCarlosBorromeo, Caricuao Caracas Venezuela)

Papa Francisco: En Adviento abramos nuestros corazones a las necesidades de los demás


En sus palabras previas al rezo del Ángelus, frente a la multitud reunida en la Plaza de San Pedro del Vaticano, el Papa Francisco recordó que hoy comienza el tiempo de Adviento, y alentó a abrir nuestros corazones “a las necesidades de nuestros hermanos y al deseo de un mundo nuevo”.
El Santo Padre señaló que “hoy 02 de Diciembre 2018 comienza el Adviento, el tiempo litúrgico que nos prepara para la Navidad, invitándonos a alzar la mirada y abrir el corazón para recibir a Jesús, lo que se espera de la gente”.
“En Adviento no solo vivimos la espera de la Navidad”, indicó, sino que “también estamos invitados a despertar la expectativa del glorioso regreso de Cristo, preparándonos para el encuentro final con Él con decisiones coherentes y valientes”.
“En estas cuatro semanas estamos llamados a salir de un modo de vida resignado y rutinario, alimentando esperanzas y sueños para un nuevo futuro”, expresó.
El Papa subrayó que para “vivir este tiempo desde hoy hasta Navidad”, es clave “estar en vela y orar”.
“El sueño interior nace del girar siempre en torno a nosotros y nos quedamos atrapados en nuestra vida cerrada con sus problemas, sus alegrías y sus dolores”.
Mientras que el Adviento, dijo, “nos invita a un compromiso de vigilancia, mirando hacia afuera de nosotros mismos, ampliando nuestra mente y nuestro corazón para abrirnos a las necesidades de nuestros hermanos y al deseo de un mundo nuevo”.
“Es el deseo de tantos pueblos atormentados por el hambre, la injusticia y la guerra. Es el deseo de los pobres, los débiles, los abandonados”.
“Este tiempo es oportuno para abrir nuestros corazones, para hacernos preguntas concretas sobre cómo y por quién gastamos nuestras vidas”, aseguró.
El tiempo del Adviento, añadió, “se trata de levantarse y orar, de volver nuestros pensamientos y nuestros corazones a Jesús que está por venir”.
“Te levantas cuando esperas algo o a alguien”, indicó, y precisó que “nosotros esperamos a Jesús y lo queremos esperar en oración, que está estrechamente relacionada con la vigilancia”.
“¿Pero cuál es el horizonte de nuestra espera en oración? Lo indican en la Biblia sobre todo las voces de los profetas. Hoy es la de Jeremías, que habla al pueblo que fue sometido a duras pruebas por el exilio y que corre el riesgo de perder su propia identidad. Incluso nosotros, los cristianos, que también somos el pueblo de Dios, nos arriesgamos a mezclarnos y perder nuestra identidad, de hecho, para ‘paganizar’ el estilo cristiano”.
Al finalizar su mensaje, el Papa expresó su deseo de “que la Virgen María, mujer de espera y oración, nos ayude a fortalecer nuestra esperanza en las promesas de su Hijo Jesús, a experimentar que, a través de las pruebas de la historia, Dios permanece fiel y se sirve de los errores humanos para mostrar su misericordia”.
Fuente: AciPrensa 02-12-2018 / Publicado por: O.Revette (Pastoral de Comunicacion y Medios SanCarlosBorromeo, Caricuao Caracas)

Obispos de Venezuela: Adviento es “tiempo de esperanza” para salir de situaciones de angustia



La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) alentó a los fieles en el país a que el Adviento sea “tiempo de esperanza” para “salir de las situaciones de angustia”.
En un video mensaje, Mons. José Trinidad Fernández, secretario general de la CEV, recordó que “con el tiempo de Adviento los católicos en el mundo comenzamos la preparación para la gran fiesta de la Navidad”.
“Adviento es el tiempo de esperanza, la esperanza que nos lleva a salir de las situaciones de angustia. La esperanza que nos lleva a confiar que Dios siempre está con nosotros. La esperanza que hace posible que un mundo nuevo en el Señor se pueda inaugurar”.
Mons. Fernández destacó que en el tiempo de Adviento “tres grandes personajes nos ayudan a encontrarnos con el Dios de la vida, el Dios Amor”.

El primero, dijo, es el profeta Isaías, que “anuncia el nacimiento del Mesías, de un pueblo que viviendo en tinieblas vuelve a encontrarse con un Dios liberador”.
El segundo personaje es la Virgen María, en quien “encontramos la figura de esa mujer que recoge las angustias y las esperanzas de un pueblo, que espera un Mesías, al salvador”.
“Y esa confianza de María nos lleva también a contemplar la figura de Juan el Bautista, que ayuda a cada ser humano a abrir el corazón a ese Dios, para que podamos comprender que Dios nunca abandona a su pueblo”.


El secretario general de la CEV señaló luego que “los obispos venezolanos queremos invitarlos a vivir este tiempo de Adviento como un camino de encuentro y reconciliación, como un camino para vivir en la solidaridad y en la paz la alegría de la salvación que nos trae Jesucristo, nuestro Señor”.

“Que María Santísima, en la advocación de Nuestra Señora de Coromoto, bendiga y proteja a nuestra querida  VENEZUELA ”, finalizó.



Fuente: AciPrensa 02-12-2018 CEV / Publicado por: O.Revette 03-12-2018 Pastoral de Comunicacion y Medios San Carlos Borromeo Caricuao